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5 de marzo de 2017

Llegará(s)


            No es fácil ver que eres reemplazable, saber que cuando te vas de un sitio algo o alguien ocupa tu lugar y que la mente de las personas a las que dejas atrás está en cualquier lado menos en ti, que aunque tú por dentro no puedes hacer otra cosa que pensar en ellos, no es algo recíproco. Por esta razón he aprendido a disfrutar de los momentos en los que pareces importante, porque puede que estas personas no lo hagan queriendo, sino que simplemente necesitan ocupar su mente en algo que sigue ahí y no en alguien que ya no está y eso no significa que no les importes, sino que hay algo “mejor” en ese momento. Bueno, a lo que iba, que me desvío… He aprendido a disfrutar de cada momento, especialmente de aquellos con las personas que en algún instante me han demostrado que les importo, pero todos tienen algo de especial, incluso las eternas horas de clase en la universidad, prometido. 
 
            La verdad es que parece complicado, a veces le damos tantas vueltas al “esto se acaba” que nos olvidamos de lo que verdaderamente estamos viviendo y sí, puede que mañana haya que dejar todo esto atrás, pero mañana no es hoy y de poco sirve echar a perder aquel que podría haber sido un gran día. No sé si es porque soy rubia o qué, pero a mí esto me ha llevado su tiempo entenderlo, antes me podía pasar horas llorando pensando en que se acababa en vez de ahorrarme esas lágrimas para las horas siguientes en las que verdaderamente todo ha acabado. A día de hoy trato de sacarle una sonrisa a aquel que se encuentra en esa situación, demostrar que aún quedan momentos buenos por vivir y que aunque todo acabe, no lo hace hasta que se dice “adiós” por última vez y sí, matizo ese “por última vez” porque soy de esa clase de personas que puede despedirse de alguien treinta veces antes de marcharse de verdad, por si acaso.


            La verdad es que esto solo pretende ser una llamada de atención al hecho de que hay que disfrutar de nuestra vida, que los momentos son irrepetibles y nunca podemos saber cuándo vamos a volver a disfrutar como críos de nuestra vida. Cada momento es especial, ya sea esa sonrisa medio forzada a las ocho y media de la mañana cuando entras por la puerta de clase y te saludan o esa caricia que te dejó los pelos de punta durante días cada vez que la recordabas, ese día en el gimnasio en el que quisiste impresionar a alguien o esa comida con esos amigos a los que hacía tanto tiempo que no veías… Ya os digo, cada instante tiene un poco de nosotros mismos y no seríamos quienes somos de no vivir como lo hacemos. No podemos quedarnos con las lágrimas y el tan conocido por todos “y si…”, quedémonos con los abrazos, las risas de las cuatro de la mañana y las seis de la tarde, los amigos, las caricias… Quedémonos con lo que importa y que le den al resto, que el mundo fluye y hemos de buscar a quien nos llene, nos complete y nos aporte, pero siempre teniendo en cuenta que la felicidad empieza por uno mismo y que está en nuestra mano conseguirlo.

Tenemos que aprovechar, vivir de verdad y no escondernos debajo de “posibles” e “imposibles”, que todo lo bueno acaba, sí, pero que también habrá algo mejor por llegar. Actúa.

6 de enero de 2014

Cambiar de rumbo

"Quiero estar sola. Poder disfrutar de nuevo de todo aquello que mis secretos ocultaban, no tenerlo todo al descubierto y que, personas que yo no conocía de nada se metan en mi vida..."

Quiero dejar atrás todo mi presente, la simple idea de tener que seguir adelante me aterroriza y no me permite hacerlo. Todo me lo impide, pero es el hecho de saber que nada irá bien una vez volvamos, lo que más me echa para atrás. Quisiera volver atrás en el tiempo, no mucho, tan solo unos meses, al 2013. Puede decirse que si el 30 de mayo no se hubiese pedido por twitter miembros para un grupo, nada de lo que estoy diciendo tuviese el menor sentido, pero pasó; ese 30 de mayo de 2013 se inició un cambio. Puede que este cambio no fuese muy importante, que no afectase a un gran número de personas... Pero me afecto a mí y sí, haciendo gala de cierto egoísmo por mi parte, tengo que decir que es eso ahora mismo lo que me importa. Ahí se encuentra lo que fue el inicio del que, hasta el momento, ha sido el mejor verano de mi vida y que cambió radicalmente toda mi forma de pensar. Y he aquí el tema de hoy, un nuevo "problema" si es que se puede llamar así.


Hay momentos en nuestra vida en que afrontamos cambios, unos más repentinos que otros, unos que les suceden a todos y otros más íntimos, personales. Puede decirse que cada uno debe afrontar estos cambios como lo que son pero es posible que acarren problemas, que no todo sea siempre "coser y cantar", que la vida te dé una de cal y otra de arena en un mismo momento.
Para mí el verano de 2013 supuso una gran mejora a nivel personal, puede que durante esos tres/cuatro meses que duró fuese la persona más feliz del mundo, lejos de problemas y la gente que podría hacerme la existencia complicada; pero esta experiencia también me acarreó "problemas" (si es que se pueden considerar así) en el sentido emocional. He conocido a personas que darían prácticamente la vida por cualquier otro, personas que realmente merecen la pena; he estado en sitios increíbles; y he pasado cosas excepcionales en apenas cuatro meses; pero, al final, me he tenido que ir alejando de todo, volver a la rutina, a lo de siempre a pesar del dolor que todo ello pueda llegar a provocar... Entonces, ¿son buenos los cambios?, ¿hay que perseguirlos o hay que dejar que lleguen?

Fdo. En busca de mi camino.

23 de octubre de 2013

No me llames loco si es mi forma de vivir

Amanece y ante nuestros ojos se abre un nuevo día, lleno de posibilidades, de una esperanza en ocasiones imposible, de mil sonrisas y mil lágrimas... Un día tan diferente como cada uno quiera proponérselo.

Es un día nuevo, un día que bien puede pasar como otro más o como aquel que marque la diferencia, es un día que hay que llenar, que vivir, que no se puede dejar pasar.

Es un día a estrenar y solo tú tienes derecho a hacerlo a tu manera y, curiosamente, siempre querrán imponer los días de los demás a los tuyos, ¿te gusta que lo hagan así? ¿Carecer de tu propia opinión?
Puede que sí, nadie te juzga, pero solo de ti depende como lo vivas, sin embargo no a todos les gusta que se anulen sus pensamientos, muchos aún buscan algo más que día tras día una vida sin sobresaltos, no un día único; son aquellos que viven la vida a su manera, aquellos que llaman locos, aquellos que, sin embargo, son los que aún mantienen la chispa de la vida, aquellos que, poco a poco, consiguen vivir...
"No llames loco a alguien por vivir a su manera"


                  Fdo. El otoño de 1997